Los cine clubes y su mirada crítica
Guayaquil fue escenario de un ciclo de filmes y cortos propuesto por un director de cine clubes durante 5 días.
Gabriel Rodriguez
En Ecuador los cine clubes son una modalidad que adoptan las cinematecas Nacional y de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, para sus funciones, pero también son asociaciones que nacen en las universidades. Con el fin de explorar más el rol de este tipo de colectivos, el mexicano Gabriel Rodríguez Álvarez presentó el ciclo de cine internacional Miradas y testigos urbanos, en el MAAC Cine (Malecón y Loja).
Fueron sesiones de 9, 7 y 6 audiovisuales por día (del 22 al 26 de octubre), entre los que se incluían cortometrajes galardonados en festivales internacionales y una selección de filmes mexicanos contemporáneos. En todas las funciones, Rodríguez fue el encargado de presentar los filmes y de conducir cine foros al terminar, además, dictó la charla El cineclubismo en América Latina, el viernes.
Rodríguez explica que el título del ciclo se propuso para que el público distinga entre ser testigo (léase estar presente) y tener una mirada (dedicarle un grado de atención a algo), pensando que la ciudad es un espacio común donde se comparten identidades. Como representante de la distribuidora Cinesud, cines del sur y director y editor del movimiento de cine clubes, www.mundokino.net, reconoce que estos colectivos son esa ventana o puerta, donde uno puede probar que se puede hacer preguntas y debates sobre el cine.
Los cine clubes indagan en circuitos de exhibición y distribución de filmes que rara vez serán los que sugiera la publicidad. “El cine es un fenómeno, que aunque estemos viviendo un auge de tecnologías que enfatizan la experiencia individual, es imposible separarlo de su esencia de acto colectivo”, agrega Rodríguez.
Las películas de Miradas y testigos urbanos fueron escogidas por el deseo de quienes hacen MAAC Cine de exhibir cine mexicano, pero también pensando en proyectar filmes del mundo, que no se ven convencionalmente, en diversidad de géneros y miradas. A diferencia del entusiasmo de Rodríguez por los cine clubes como espacios para completar una película a través del comentario, el análisis y las opiniones, en la página web lists.ibiblio.org Eric Bezama reproduce el artículo Nuevo cobro: ¿Están los cine-clubes en vías de extinción?
En ese texto se explica que, a pesar del deseo de reunirse a compartir ideas sobre un filme, el costo de los derechos de exhibición ha aumentado y, en el caso de Chile, se llega a pagar hasta 190 mil pesos anuales a la Motion Picture Licensing por concepto de licencias de DVD y videos.
Para Rodríguez, aunque las nuevas tecnologías democratizan con mucho los productos culturales, se les contrapone una fiebre proteccionista y de control muy fuerte que atenta contra los derechos del espectador. El reto ahora para los cine clubes es mantenerse sin caer en lo ilegal o clandestino.
